Fuente : L’hereu Pruna / Agustí Morer* (1885)
* En realidad no consideramos que la obra de teatro L’hereu Pruna sea la fuente de la película, como intentaremos explicar más adelante.
Género: Cine (como fuente)

LA PELÍCULA
Ficha técnica
Títulos alternativos: Los guapos del parque; L’hereu de can Pruna. Dirección, guión y fotografía: Segundo de Chomón. Producción: Macaya y Marro (?). Año de producción: 1904. Metraje: 100 m. 6’12». Siguen perdidos los últimos metros.
Tras los casos de Pulgarcito y Gulliver, por fin podemos hablar de una película de Segundo de Chomón de la que no hay ninguna duda de su existencia. Es más, podemos verla, tras su hallazgo en el Museu del Cinema de Girona y su restauración por la Filmoteca de Catalunya -aunque siguen perdidos sus últimos segundos-. Aunque durante años hubo dudas sobre la fecha de realización, lo que llevó a la curiosa polémica sobre si se trataba o no de una copia de una película de Fructuós Gelabert, de lo que hablaremos más adelante, L’hereu de can Pruna, o más exactamente El heredero de casa Pruna, porque así se estrenó y los textos iniciales aparecen en castellano, fue rodada como muy tarde a finales de 1904, pues aparece en la cartelera de finales de ese año y principios de 1905. Si como suponemos estuvo «influenciada» por una película de Edwin S. Porter que se había estrenado en Barcelona en el mes de octubre de 1904, debió rodarse en noviembre o principios de diciembre de ese mismo año. La película se estrenó el 21 de diciembre de 1904:
«Electrocinemágico
Caspe 24, junto al Tívoli. Cinematógrafo ideal, sin competencia.- Hoy y todos los días laborables sesiones continuas de 5 a 7 tarde y de 9 a 11 de la noche. Programa espléndido, estreno de la grandiosa película cómica de gran risa El heredero de casa Pruna desea casarse, lo encontraréis en la masía del Chich Chach Chich de Horta; llevará en el ojal un ramo de laurel».»
La Vanguardia, Edición del miércoles, 21 diciembre 1904, página 8
«Cinematógrafo del Diorama. Gran éxito: Zarzuela Gran Belén.- Películas: La graciosa «Heredero Pruna«, «Navidad de 1904″ y otras.»
El Diluvio : diario político de avisos, noticias y decretos: No. 361 (27 dic. 1904) Ed. tarde, p. 3
«Electro Cinemágico (…) Gran éxito de «El heredero de casa Pruna» (…)»
El Diluvio : diario político de avisos, noticias y decretos: No. 363 (29 dic. 1904) Ed. mañana, p. 3
«ELECTRE-CINEMAGICH.- (…) Gran éxit de L’hereu de can Pruna. (..)»
La Veu de Catalunya : diari catalá d’avisos, noticias y anuncis: Any 14, Núm. 2102 (29 des. 1904) Ed. Matí, p. 4
A finales de enero de 1905 sigue proyectándose:
«Cinematógrafo Beliograff. (…) Sigue gran éxito «El heredero de casa Pruna«. (…)»
La Publicidad : eco de la industria y del comercio, diario de anuncios, avisos y…: (27 Enero 1905), Edición Noche, p. 4
Fuentes de la película
Solo desde una aplicación excesivamente generosa del concepto adaptación podemos decir que la película lo sea de la obra de teatro L’hereu Pruna de Agustí Morer. La única conexión que podemos hacer es la imagen de un personaje provinciano y de pocas luces, que quizá se hubiese convertido en un lugar común porque la obra había sido interpretada con una cierta frecuencia en los escenarios catalanes. Adjuntamos a esta entrada tanto el acceso a la obra original como una sinopsis que nos permite darnos cuenta de su nula relación con lo que vemos en pantalla.
¿Cuál sería entonces la fuente de la que parte la idea de la película? Se trata claramente de la película de Edwin S. Porter How a French Nobleman Got a Wife through the New York Herald Personal Column -estrenada en España como Un novio perseguido o Joven distinguido, recién llegado a New York, desea encontrar señorita con dote para casarse– que a su vez es una copia casi literal de Personal, de Wallace McCutcheon, ambas de 1904. Esta última seria la creadora de las comedias de persecución y sería ampliamente imitada por no decir ‘fusilada’. En el caso de Porter la acción transcurre incluso en el mismo escenario, el memorial de Grant en Nueva York, y varía únicamente en su final.
Hemos decidido en este trabajo centrarnos en las fuentes literarias del cine español, y por tanto no quisiera entretenerme demasiado en las fuentes cinematográficas, o eso me obligaría prácticamente a incluir toda la filmografía española de como mínimo el primer decenio, pues es en lo fundamental copia de alguna película extranjera. No obstante, creo que vale la pena en este caso ofrecer la sinopsis al menos de la película de Porter para ver cómo coinciden prácticamente todas las escenas, si bien adaptadas a las peculiaridades españolas y a su intención de extremar lo grotesco como muestra la caracterización del personaje que vemos en la imagen que encabeza esta entrada. Presento por tanto las tres películas seguidas -son cortas- para que todo el mundo pueda juzgar por sí mismo.
Esta es la fuente original, Personal (1904), de Wallace McCutcheon :
Esta el antecedente directo de El heredero, How a French nobleman got a wife throught the New York Herald Personal Column (1904) de Edwin S. Porter:
Y esta es, por último, El heredero de casa Pruna dirigida por Segundo de Chomón (1904):
Para ver las evidentes similitudes, vamos a hacer una comparativa entre las escenas de las dos últimas:
Sinopsis de How a French…
1.Un presunto anuncio publicado en el New York Herald informa de que un noble francés acaba de llegar a la ciudad y busca una chica americana. Propone encontrarse en la Tumba de Grant y avisa de que llevará en su solapa un ramo de violetas.
2. El noble lee el anuncio en el periódico, se coloca el ramo en la solapa y sale de la habitación.
3. En un plano general delante de la tumba de Grant se pasea el noble. Primero en solitario hasta que empiezan a llegar chicas a las que saluda con inclinaciones exageradas. Las chicas lo rodean y empieza a sentirse agobiado hasta que echa a correr. Todas lo siguen.
4. Imagen con la tumba de Grant de fondo desde la que vemos acercarse al noble y a todas las chicas hacia la cámara hasta que la sobrepasan por la izquierda.
5. En un prado en bajada con un puente en primer plano cae rodando «el novio» hasta que lo atraviesa seguido siempre por las chicas, alguna de las cuales también tropieza.
6. El noble se deja caer por un pequeño barranco arenoso. Lo mismo hacen las chicas, una por una.
7. Ahora corren por una zona de vegetación espesa.
8. El novio llega a una valla que atraviesa por encima dejándose caer. Una vez más, las chicas saltan o pasan por medio de los travesaños de la valla.
9. Vuelven a un camino cerca de un edificio saltando un pequeño travesaño. Siempre corriendo.
10. Llegan a un río junto a una pequeña cascada. El novio hace gestos de desesperación y se mete en el agua. Todas las chicas se quedan en la orilla mientras él parece alejarlas con gestos. Ellas lo llaman también con gestos. Solo una de ellas se atreve a entrar en el agua. Él la abraza, cruzan el río hacia el otro lado y dicen adiós a las chicas.
Sinopsis de El heredero…
1. Un campesino pide a un memorialista que escriba un aviso para colgar en la puerta informando de que el heredero de casa Pruna busca esposa.
2. Leemos el cartel con el anuncio avisando de que lo encontrarán en la masía de Chich Chach Chich de Horta y llevará un ramo de laurel en el ojal.
3. El heredero se despide del memorialista. Empiezan a pasar chicas que señalan y leen el aviso.
4. En la puerta de la masía. Primero plano general y luego plano medio del heredero, grotescamente caracterizado, poniéndose el ramo en el ojal.
5. Vuelta a un plano general. Empiezan a llegar chicas que el heredero saluda con inclinaciones exageradas. Se agobia y empieza a correr seguido por las chicas.
6. Camino y verja metálica de la masía. El heredero la atraviesa corre un camino a la izquierda de la cámara.
7. El heredero salta un muro de unos dos metros que tiene un pequeño saliente de canalización de aguas. Las chicas, con algunas dificultades y ayudándose unas a otras, también lo hacen.
8. Corren todos por un camino y luego saltan otro pequeño muro.
9. Se dejan caer por un pequeño barranco arenoso.
10. En un camino el heredero se encuentra a un ciclista, quizá un cartero. Se enfrentan y el heredero le roba la bicicleta para huir. Siempre seguido por las mujeres.
11. En otro camino, el heredero se acerca a la cámara, cae de la bicicleta y sigue corriendo con las mujeres justo detrás.
12. El heredero se deja caer por un pequeño terraplén por el que también bajan las mujeres.
13. Zona con un par de árboles que todos sortean en zigzag, incluso volviendo hacia atrás.
14. Llegan a una gran fuente por cuyo borde corre el heredero. No resulta difícil imaginar que probablemente caiga dentro y que alguna chica entre en el agua también, siendo la elegida.
Pocas dudas puede haber de la «influencia» de la película de Porter en la de Chomón. La estructura es prácticamente la misma: el mensaje, en prensa o en el memorialista, la espera con un ramo en la solapa, un primer encuentro con saludos muy exagerados, agobio y huida hasta llegar al agua. El principal elemento diferenciador es el intento de dar un toque local presentando al personaje principal, no como a un noble, sino como a un campesino más o menos acaudalado de la periferia de Barcelona -he intentado localizar la masía en la que se rodó porque conocía hace años la zona, pero no me ha sido posible descubrir cuál es- y utilizando un memorialista, tan común en la época, en lugar de un periódico. Sin duda, la caracterización grotesca de heredero y el hecho de utilizar un nombre que ya estaba asociado a una tipología determinada gracias a las representaciones de la obra de Morer pudo hacer que el público lo sintiese como algo mucho más cercano y, quizá, más cómico.
De hecho, en la prensa de la época en el momento del estreno ya se reconocía directamente la influencia de la película de Porter:
«En los más importantes cinematógrafos de Barcelona se está exhibiendo estos días una película verdaderamente graciosa que hace desternillar de risa a los concurrentes.
Se trata de un asunto, parodia de otro que fue muy celebrado con el título de «Un joven distinguido desea casarse». La cinta que ahora se exhibe ha sido impresionada en las cercanías de Barcelona, en uno de los sitios más pintorescos de Horta.
La ejecución artística ha corrido a cargo de la muy renombrada casa Macaya, que ha tenido la fortuna de batir el record de la fotografía en condiciones que difícilmente se haría mejor en el extranjero.
En el Salón Cinemágico de la calle de Caspe se exhibirán estos días películas recién llegadas de París que seguramente llamarán la atención.»
La Publicidad, Barcelona, 21 de diciembre de 1904 (noche), p. 3 ( (Visto en la entrada dedicada a El heredero de casa Pruna en el Grimh).
La polémica con Gelabert y el título de Los guapos del parque
Siempre me ha intrigado por qué está película, que obviamente no tiene ninguna relación con ningún «guapo» y menos aún del Parque -entendido como luego veremos por el Parque de la Ciudadela de Barcelona- tenía como título alternativo Los guapos del Parque. Durante muchos años, existió una polémica en la historiografía del cine español porque se suponía que Fructuós Gelabert había hecho antes que Chomón una obra con un gran parecido con El heredero de casa Pruna, Los guapos de la Vaquería del Parque, aunque con un personaje a la fuga femenino en lugar de masculino, y que el turolense, quizá instado por Marro y Macaya, habría rodado esta película para aprovechar el tirón del éxito de la de Gelabert. Una opinión, todo hay que decirlo, fomentada por el propio Gelabert:
«Un pequeño fracaso de los representantes de Pathe Frères
Ante el éxito conseguido por mis películas, los representantes de la Casa Pathé Frères en España, señores Macaya y Marro, impresionaron una película de asunto similar, que rodó el Señor Chamón [sic], que, como hemos dicho, estaba en Barcelona como técnico de dicha casa. El asunto, digo, era bastante parecido; pero en vez de ser una señorita la que tenía un millón y ganas de casarse, en dicha cinta se trataba de un payés rico, pero sin vocación de matrimonio, y que era perseguido por una nube de señoritas. Esta cinta obtuvo un éxito mediocre. Ante este pequeño revés, que ellos consideraban como un fracaso, dichos representantes de Pathé Frères se dedicaron a impresionar actualidades y naturales.»
Fructuoso Gelabert «Aportaciones a la Historia de la Cinematografía Española», Primer Plano, Año I, nº 3, Madrid, 3 de noviembre de 1940. (Visto en la entrada dedicada a El heredero de casa Pruna en el Grimh).
Hoy sabemos que todo esto no es cierto porque en realidad la obra de Chomón es anterior a la de Gelabert y, por tanto, en todo caso, hubiese sido este el plagiario, pero se sigue dando como título alternativo a esta película el de Los guapos del parque. ¿Por qué? Vamos a verlo con un poco más de atención.
Así explicaba Gelabert cómo se le había ocurrido el guión para la película:
«Señorita agraciada y con un millón de pesetas
La primera película que se impresionó en la casa bajo mi dirección fue un verdadero éxito. Se trataba de un asunto que produjo en Barcelona una gran expectación. He aquí el hecho: Por aquel entonces explotaba el local llamado «Vaquería del Parque», situado en los jardines de la Ciudadela, el conocido exconcejal señor Montaner. La gente no acudía como él deseaba, y dotado de una gran capacidad para la propaganda, publicó en la Prensa de Barcelona un anuncio concebido de esta forma:
Señorita agraciada, con un dote de un millón de pesetas, desea casarse con un joven guapo y elegante. Sitio de la cita, en la «Vaquería del Parque», del once a doce de la mañana. Las señas serán: llevar una gardenia en el ojal de la americana. Yo llevaré un abanico blanco.
El reclamo fue de tal naturaleza, y la propaganda que se hicieron mutuamente los jóvenes para adquirir el millón cundió tantísimo por la Ciudad Condal, que éste era el tema de todas las conversaciones entre la juventud casamentera.
Naturalmente, la «Vaquería del Parque» se llenó de jóvenes más o menos guapos y elegantes, y no es necesario decir que la señorita del abanico blanco no apareció.
La Prensa dio acogida al asunto, publicando un reportaje sobre el número de guapos que acudieron a la cita, cosa que aumentó la broma.
Conocidos estos preliminares, no fue nada extraño el éxito que obtuvo la cinta, a la que, como es natural, puse por título Los guapos de la Vaquería del Parque.
Después de esta propaganda y de los hechos que siguieron, durante mucho tiempo, en Barcelona, a todo joven que llevara una flor en el ojal se le decía si era uno de los guapos de la «Vaquería del Parque».
El éxito alcanzado se debió tanto al asunto, de palpitante interés en aquellos tiempos, como a la buena impresión de la cinta, la cual se exhibió a los tres días siguientes a su impresión y durante más de un mes continuamente, siempre con llenos completos; el público tenía interés en conocer los guapos que habían acudido a la cita de la señorita agraciada y con un millón de dote y creía que aquellos guapos eran los auténticos.
Se pasaba un cuarto de hora de risa continua, y en la cinta se habían intercalado algunas vistas de los bellos jardines y edificios del Parque de la Ciudadela. En dicha película tomaron parte la señorita Carmen Vital y los jóvenes Juan Morales, ya renombrado escenógrafo; Juan Alarma, hermano del también conocido escenógrafo; Antonio Riba; José Vico, hijo del genial actor del mismo nombre; Juan Solsona, José Parera, José Pineda, conocido tenor, más numerosa comparsería. La película tenía un total de 250 metros, que era entonces el metraje máximo que tenían las mejores cintas.»
Fructuoso Gelabert, «Aportaciones a la historia de la cinematografía española», Primer plano, año 1, Núm. 3, Madrid 3 de noviembre de 1940. (Visto en la entrada sobre Los Guapos de la Vaquería del Parque en Grimh)
La verdad es que la historia tiene toda la apariencia de ser una especie de leyenda urbana porque al día siguiente de la broma apareció prácticamente en todos los periódicos, alguno de ellos con supuestas cartas de alguno de los «guapos», pero con ligeras diferencias: dónde salió publicada la nota -no he encontrado el supuesto anuncio de la millonaria-, cómo iba a ir vestida, etc., etc. Lo que está fuera de duda es la gran repercusión que tuvo.
Estas son algunas de las noticias aparecidas al día siguiente del supuesto acontecimiento:
«Ayer ocurrió en esta capital un hecho que viene á confirmar la verdad de aquel antiguo adagio latino que decía: «Stultorum infinitus est numerus».
He aquí la historia de lo ocurrido:
Hace algunos días un periódico publicó un anuncio en el cual se decía que una señora americana retribuiría espléndidamente á joven distinguido y de elegante figura que quisiera acompañarla, durante seis meses, en un viaje por el extranjero.
Los aspirantes debían dirigirse por carta á una agencia de anuncios, acompañando su retrato.
A cuantos solicitaron la plaza les contestó la «señora americana» en estas ó parecidas frases:
«Señor don Fulauito de Tal: Su fisonomía me ha sido muy simpática, y desde luego puede usted contar con que es usted el agraciado para acompañarme. El día 7, á las… de la tarde, podremos encontrarnos en la Vaquería Suiza del Parque, y allí podremos concretar cuanto sea necesario para realizar nuestro viaje.»
Dicho y hecho. Ayer tarde, á la hora prefijada por la «señora americana», comenzaron á acudir al lugar de la cita varios jóvenes, rivalizando unos con otros en elegancia y finura.
Casi todos lucían sendas flores en el ojal de la americana, con objeto, sin duda, de que su linda figurita resaltara todo lo más posible.
Los primevos que acudieron á la cita asediaron á preguntas á los camareros de la Vaquería Suiza, los cuales no supieron dar razón de la «señora americana.
No se desanimaron por esto, y aguardaron á ver si comparecía.
Pero á medida que iban pasando los minutos, iba aumentando el número de… jóvenes elegantes y distinguidos que se presentaban á la cita.
Los reunidos llegaron á ser más de cuatrocientos.
Comprendiendo entonces que el anuncio no había sido más que una guasa, se dirigieron en manifestación á la agencia de anuncios y empezaron á dar voces diciendo que se les había tomado el pelo (casi todos lo llevaban muy largo) y que se les devolviera el retrato.
Fue tal la gritería que se armó, que tuvo que intervenir la policía, la cual calmó los ánimos, invitando á los manifestantes á que fueran á exponer sus quejas en la inspección de guardia del Gobierno civil.
Así lo hicieron, y el inspector de guardia conferenció con el gobernador acerca de lo que procedía.
El señor González Rothvoss supo luego que la Agencia anunciadora tenía ya preparado para hoy otro anuncio en el cual se dice que los jóvenes no agraciados pueden pasar á recoger sus retratos.
Así se lo transmitió el inspector de guardia á la comisión que subió á verle.
Finalmente, la policía tuvo que dispersar los grupos de jóvenes elegantes que se habían formado frente al Gobierno civil.»
La Vanguardia, edición del jueves, 08 junio 1905, página 2
«CRÓNICA GENERAL.
Ayer por la tarde ocurrió en Barcelona un suceso por demás bufo y grotesco que fue la comidilla de todo el mundo y que hizo reír á los más misántropos.
Es el Caso que un guasa de los que siempre están de buen aire tuvo la humorada de contar el número de chicos guapos, que se las dan de tales en nuestra ciudad.
Para hacer el recuento ocurriósele la idea de publicar un anuncio en un periódico en que, urna supuesta dama norteamericana atiborrada de millones solicitaba el retrato de todos los jóvenes guapos y en estado de aspirar que deseasen hacer un viajecito de nueve meses en su dulce compañía por las principales poblaciones, como Babia y Coria, de Europa y América.
Llovieron los retratos de los Adonis que era un gusto y el piadoso guasón después de examinar las fototipias de los interesados y juzgando por sus lindas fisonomías que eran capaces de sufrir una segunda coba, recargó la suerte y citó á recibir en la Vaquería del Parque.
Al lugar de la cita acudieron los Narcisos con la correspondiente divisa; pero a los pocos momentos comenzaron á mirarse con recelo, á aquilatarse sus encantos, á interrogarse y á comprender que se la habían pegado.
Alzáronse cuatrocientos puños recién planchados jurando tomar venganza y marcharon al Gobierno civil con objeto de protestar del engaño, pero el Sr. González Rothwos no quiso conocer toda la belleza que pueden reunir unos cuatrocientos hombres que se sienten guapos y les dió con la puerta en las narices.
De allí se dirigieron á la Agencia anunciadora, pero la policía, que también se siente guapa, no quiso que les devolvieran los retratos. ¡Vaya una prueba de cultura que dieron anoche esos cuatrocientos inmortales! !Que se vean! ¡Que los pongan en un escaparate!»
La Publicidad : eco de la industria y del comercio, diario de anuncios, avisos y…: (8 Junio 1905), Edición Mañana, p. 2
«Señor director de EL DILUVIO.—Presente.
Respetable señor: Ruego á usted me dispense el honor de insertar en las páginas del periódico de su digna dirección el siguiente escrito. Con todo respeto indico á usted que reservo mi firma, pero me hago responsable del contenido de mi escrito.
De usted afectísimo s. s. q. s m. b. Un burlado.
Llevaré cuerpo blanco y falda negra.
¿Verdad, lector querido, que el epígrafe no puede ser más simpático? ¿Quién se resiste á una cita de esa especie?
Pues bien, aquí me tienes hecho un bobalicón esperando en la Vaquería Suiza del Parque á una señora con cuerpo blanco y falda negra.
Pero la señora del cuerpo blanco y la falda negra no aparece.
En algunas ediciones de EL DILUVIO apareció un anuncio en el que una señora
americana solicitaba un caballero joven y de elegante figura que como secretario quisiera acompañarla á un viaje por el extranjero. ¿Cuántos acudieron á la solicitud? No lo sé, lector querido; pero debieron ser muchos, pues la protesta es unánime.
Al mismo tiempo exigía como condición indispensable la fotografía del solicitante, bajo promesa de reintegrarla si no era de su agrado, ó, en caso favorable, señalarle hora para ponerse de común acuerdo.
Pero, lector, ríete á mandíbula batiente, pues la señora del cuerpo blanco y la falda negra estaba, sin duda alguna, en la Vaquería suiza del Parque observando cómo una multitud de caballeros jóvenes y de elegante figura, incluso el que escribe estas líneas, aguardaban la llegada de tan distinguida dama.
Dió la hora, y la dama tan reservada como antes.
Poco á poco, unos por curiosidad, otros por malicia, algunos por chanza y otros, los más; yo inclusive, por necesidad, esperábamos con ansia la llegada de la dama del
cuerpo blanco y la falda negra. Se hizo tarde, la dama faltó á la cita, y las dudas y recelos cundieron en el ánimo de todos los que estábamos en la Vaquería Suiza del Parque. Unos, hastiados y convencidos de la burla, se levantan, pagan el gasto en mal hora realizado y se retiran; otros, más llenos de calma, aguardan, esperan en vano aquella que sin duda les está mirando y goza en la ansiedad que les devora, y por fin,
los más atrevidos, los que buscaban en aquel anuncio, no la satisfacción de sus necesidades, sino conocer á una dama excéntrica, se levantan y protestan ruidosamente; exigen explicaciones al dueño de la Vaquería; llaman en su auxilio á un guardia municipal,
y, por fin, resuelven acudir en manifestación al Centro de anuncios de la calle de Escudillers Blanchs, número 1, al efecto de reclamar lo que por derecho les pertenece: la fotografía miserablemente robada por medio de un anuncio redactado en términos que en principio parecen nobles, pero que en definitiva acaban por ser lo más bajo y rastrero que imaginarse puede.
Colmados los deseos, realizada la infamia, burlada la necesidad y el hambre, ¿qué más desea el autor de semejante chanza?
Sin duda, y estoy por afirmarlo, que el hambre y no otra cosa que el hambre ha inducido á este desventurado á gozar con la miseria ajena ¿Leerá estas líneas el que tal bajeza ha realizado?
Si las lee, procure reordar el físico de los concurrentes á las muchas veces citada Vaquería del Parque y vea si entre ellos encuentra alguno que después de haberle ofrecido sus servicios es capaz de exigirle responsabilidades. Pero el cobarde se ampara en la impunidad y realizada la cobardía rehusa el reto. Dirá, tal vez, que no doy el nombre, pero debo advertir que él es quien lo ha hegado el primero y que si es persona que quiera merecer el nombre de honrada y sociable, aunque ignora mi hombre, contestarme y justificar su censurable conducta.
Y el señor gobernador y sus agentes ¿no podrían hacer algo encaminado a evitar que los hartos se rían de los hambrientos? ¿No es un robo apoderarse de una fotografía por medio de reclamos que, al leerse, lo mismo pueden considerarse honrados que tendenciosos?
La agencia de anuncios de la calle de Escudillers Blanchs, número 1, debe aclarar este asunto, y don Miguel Muntané, dueño de la Vaquería del Parque, si quiere dejar bien sentado el nombre de su establecimiento, debe hacer otro tanto, pues de público se decía que lo de la señora del cuerpo blanco y la falda negra no era otra cosa que un recurso de mostrador.– Un burlado.
Barcelona 7 Junio 1905»
El Diluvio : diario político de avisos, noticias y decretos: No. 158 (8 jun. 1905) Ed. tarde

No podemos saber si fue esta historia la que le dio la idea para una película a Fructuós Gelabert, o simplemente la aprovechó para redondear con un toque local una cinta sobre el nuevo género de persecuciones que, como hemos visto, estaba empezando a ponerse de moda. Es cierto que la película fue muy popular y es entonces cuando asistimos a un fenómeno curioso: la aparición en la cartelera barcelonesa de dos películas con el mismo título. La denominada simplemente Los guapos de la Vaquería del Parque o Los auténticos guapos de la vaquería del Parque y la que curiosamente se autodenomina «falsa»: Guapos (falsificados) del Parque.

Fernández Cuenca, antes de saber la verdadera fecha de la película de Chomón, cuenta que ante el éxito de la película de Gelabert, Macaya y Marro pidieron a Chomón que hiciese una copia -algo que ahora parece bastante absurdo porque sabemos que acababan de hacer una película de este género hacía unos meses-. Según Cuenca, Chomón se habría negado, hasta que finalmente habría aceptado a cambio de reescribir el guión. En mi opinión, lo sucedido es más simple: no sé si Chomón, Macaya y Marro consideraron que la película de Gelabert era una copia de la suya o no y de ahí la pequeña pulla del título. Quizá, simplemente aprovecharon la ocasión para volver a pasar la misma película, añadiendo el toque humorístico de que era «falsificada», que no trataba de la historia real de «los guapos». Palmira González cree que quizá se crease una parodia nueva, la «falsificada», pero no hay la menor prueba. A mí me parece más plausible que se reutilizase la anterior. Si eso fue lo que se hizo, reestrenar El heredero con otro título, sería esto lo que llevara a que fuese este último el que curiosamente pasase a la posteridad. Pero como decíamos, no es más que mera especulación, aunque es también la opinión de una autoridad como Jean-Claude Seguin en su análisis de la película en su entrada del Grimh.
EL LIBRO
Como decíamos al principio, aunque el título parece indicar que esta es la fuente original de la película, en realidad las dos obras apenas tienen relación más allá de presentarnos a un aldeano con posibles pero de pocas luces. Veamos la sinopsis para comprobarlo.
Sinopsis de la obra
Obra en catalán con algún inciso en castellano)
ACTO ÚNICO
Un hostal de pueblo con una mesa y un reloj de pared.
ESCENA I
Dos hermanos, Pau y Pere, mientras desgranan maíz comentan los escasos clientes que tienen en su establecimiento: un doctor que apenas paga porque apenas cobra, los bailes de domingo y las visitas del heredero Pruna con sus amigos. Comentan de él que todos lo engañan para aprovecharse por lo tonto y creído que es. El heredero también tiene un coro que se reúne en ese mismo hostal.
ESCENA II
Sale de su habitación el doctor Garrofa y pide un chocolate.
ESCENA III
El chocolate está malísimo, pero por lo que paga, el doctor se tiene que aguantar. De repente aparece Melitón, un antiguo conocido del doctor, procedente de Barcelona.
ESCENA IV
El doctor presenta a Melitón a uno de los hermanos dueños del hostal, Pere. Le dejan una habitación y Pere vuelve al huerto con las verduras.
ESCENA V
El doctor Garrofa le comenta a Melitón que en el pueblo está bien pero siempre le pagan en especies porque la gente no tiene dinero. Esto contraría a Melitón porque venía precisamente a pedirle que le ayudase monetariamente para acabar la carrera. Le pregunta si alguien del pueblo podría dejarle el dinero, pero Garrofa lo ve improbable. El heredero Pruna tiene mucho dinero pero no cree que se lo preste. Precisamente llega en ese momento, pero el doctor no quiere verlo por pesado, estirado y creído. Le recomienda a Melitón que si se quiere divertir le hable en castellano y así creerá que es alguien importante. A Melitón se le empieza a ocurrir un plan.
ESCENA VI
Entra Pruna y Melitón le saluda en castellano por lo que el heredero empieza a utilizar un castellano inverosimil repleto de catalanadas y traducciones literales de frases hechas, a la vez que empieza a fanfarronear de su fortuna. Melitón le comenta que la vida en el campo debe ser aburrida y Pruna responde que al revés, que no para, pero lo que más le gusta es cantar en el coro que ha formado. Y aunque haya gente que no le guste, seguirá porque como todos los catalanes es muy ‘tosudo’. Melitón se burla de él diciendo que creía que era castellano por haberle hablado así durante la conversación y a partir de entonces se pasan al catalán.
Pruna insiste en que la vida de campo es muy divertida y le pregunta a Melitón cómo se divierten en la ciudad. Este le cuenta que hace poco se rieron mucho con una apuesta. Esto interesa mucho a Pruna. Melitón le dice que no quiere explicársela porque perdería, lo que motiva aún más a Pruna. Se trata de estar una hora plantado delante del reloj, siguiendo el compás del péndulo y diciendo a cada oscilación: ‘ahora va para aquí’, ‘ahora va para allá’ sin poder decir ni una palabra más. Pruna está convencido de ganar por lo que Melitón le propone jugarse veinte duros. Pruna acepta.
Deciden empezar a las doce en punto, para lo que falta un cuarto de hora y Melitón aprovecha para irse a descansar un rato.
ESCENA VII
Pruna se jacta a solas de que ganará.
ESCENA VIII
Entra Pere y saluda a Pruna. Quedan para ensayar más tarde, porque está cansado de cavar en el huerto. Pruna se va y entra Pau. Su hermano le pregunta por la comida.
ESCENA IX
Los hermanos empiezan a comer y comentan que ya hace dieciocho años que los dos quedaron viudos y que empiezan a hacerse viejos. Luego empiezan a discutir sobre cuál de los dos trabaja más. Pau cree que su hermano no valora el trabajo que hace ordenando, cocinando y lavando los platos porque cree que solo el huerto da trabajo. Le pide a su hermano que le ayude a lavar los platos porque es lo que más le molesta. Pere se niega. Pau también. Al final deciden que el primero que hable será el que tendrá que lavarlos. Empiezan su apuesta en ese mismo momento.
ESCENA X
Entra Pruna y saluda, pero no recibe respuesta pues Pau y Pere ya han empezado su apuesta. Llega Melitón y le recuerda a Pruna la apuesta y que lo vigilará desde su habitación. Comentan Melitón y Pruna que los hermanos parecen estar locos y proponen que los visite el doctor Garrofa. Dan las doce y Pruna se pone delante del reloj y empieza a repetir «Ahora va para aquí», «Ahora va para allá» cada vez que oscila el péndulo.
ESCENA XI
Garrofa pregunta dónde está su amigo Melitón. Pruna solo responde ‘Ahora pasa para aquí’, ‘ahora pasa para allá’, ante el desconcierto del doctor. Cuando les pregunta a los hermanos qué le pasa a Pruna, estos solo responden con signos.
Garrofa se enfada y les dice que tenía algo importante que decirles: el ayuntamiento se ha reunido y el alcalde pregunta por Pruna. Es importante que vaya inmediatamente, pero este sigue con su cantinela. El doctor cree que se están burlando de él y se enfada aún más. Les dice a todos que si siguen haciendo el tonto los van a multar. Al oirlo, Pere quiere obligar a irse a Pruna, forcejeando con él. Finalmente Pruna estalla explicando que era una apuesta.
ESCENA XII
Aparece Melitón diciéndole a Pruna que la ha perdido. Pruna responde que toda la culpa es de Pere, por lo que este empieza a su vez a hablar perdiendo su propia apuesta. Empiezan a gritar hasta que todo se aclara y Pruna los invita a todos a comer. No habiendo escarmentado, aún propone una nueva apuesta, aunque nadie quiere aceptarla.
EL AUTOR
Apenas he podido encontrar datos sobre Agustí Morer, habiendo apenas encontrado un par de obras dramáticas suyas. Esta que hemos presentado –L’hereu Pruna: pessa catalana en un acte i en vers– y ¡Maceo!: juguet còmich en un acte escrito en colaboración con Joan Biscamps en 1897. En el manuscrito que se conserva en la Biblioteca de Catalunya firma como Agustín y en lugar de los hermanos Pau y Pere, los dueños del hostal son Paula y Pere. Según el catálogo de autoridades de la Biblioteca de Catalunya, nació en 1864 y murió en 1923.
BIBLIOGRAFÍA
-Juan Gabriel Tharrats. Segundo de Chomón: Un pionnier méconnu du cinéma européen: Espagne-France-Italie 1901-1928. Paris: L’Harmattan, 2009. Es la edición francesa de Los 500 filmes de Segundo de Chomón publicada por la Universidad de Zarazoga en 1988.
-Joan M. Minguet Batllori. Segundo de Chomón. El cine de la fascinación. Barcelona: Generalitat de Catalunya, 2010, p. 76-80.
-Antonia del Rey Reguillo. ‘Sobre remakes ejemplares y charlotadas avant la lettre en el cine primitivo español’ en Secuencias: Revista de historia del cine, ISSN 1134-6795, Nº 29, 2009, págs. 32-48 (accesible gratuitamente en línea)
-Carlos Fernández Cuenca. Fructuoso Gelabert, fundador de la cinematografía española. Madrid: Cuadernos de la Filmoteca Nacional de España, 1957.
-Palmira González. Los inicios del cine en España (1896-1909): la llegada del cine, su expansión y primeras producciones. S.l.: Liceus, 2005, p. 28 (edición electrónica)
-Groupe de réflexion su l’image dans le monde hispanique (le grimh). «El heredero de casa Pruna«. (edición electrónica)
RECURSOS ELECTRÓNICOS
–Texto completo de L’hereu Pruna.
